Ella aparece de golpe, viene en bici. Pedaleando despacio, mirándome a los ojos. La tengo a unos veinte metros, a esa distancia las pupilas parecen de luz roja. El pelo es rojo, algunos mechones lacios le cruzan la cara, se le pegan a las mejillas transpiradas.
Ahora pasa demasiado cerca de mi y Tyson le ladra con odio, amagando con morderle las pantorrillas.
Tilsa me mira fijo a los ojos y no me saluda. Pedalea más rápido, se borra en el aire blanco y caliente.
Cuando termina de pasar siento un viento fresco subiéndome a la cara, trayendo mi propio olor a transpiración. Tyson se para en dos patas, ladrando y llorando a un volumen insoportable. Freno y lo estrangulo. Giro medio cuerpo hacia atrás. Veo bajar la bici, el pelo rojo golpeándole la espalda, el asfalto negro, opaco por la falta de sol y más allá a Mi-K arrastrando a su grupo completo. En el cielo un agujero de luz metálica se traga por dos o tres segundos el sol. Una sensación dulce me sube por las rodillas hasta el comienzo de los muslos pero desaparece enseguida. Me dan ganas de cagar.
Tyson se tira encima de Ulises. Ulises trata de morderle la cara. Tyson lo suelta y salta encima de Cuba, chupándole el culo. Cuba se deja sin mirar. Levanto la correa y vuelvo a estrangularlo. Tose y carraspea como si fuese de juguete y me mira a los ojos con tristeza. Willow sigue a la cabeza, alejado del resto, oliendo todo.
Arranco de nuevo, caminando más despacio que antes.
Mi-k grita:
-¡Chau, Tilsa!
Doy vuelta otra vez y la veo agitando la mano de tres dedos, saludando sonriente. El sol vuelve a salir con fuerza. Tilsa desaparece enseguida por la bajada de la calle, derritiéndose junto con el asfalto.
Mi-ka ahora grita para mi lado:
-¡Aguantá que ahí te alcanzo!
Me quedo parada mirándola.
Se agacha encima de los perros, que no paran de moverse y ladrarse entre ellos y desenreda las correas en cámara lenta. Putea confundiéndose los nombres, gritándolos a medias sobre las cabezas de los animales y tirando miradas rápidas llenas de odio a los costados. Tiene puesta una remera negra, sin dibujos y la mochila de Flema.
Después se endereza también en cámara lenta, levanta los brazos, los tira para adelante y los perros arrancan callados, caminando en orden. Da un vistazo a sus espaldas , por donde desapareció Tilsa para asegurarse de que no anda por ahí y me mira con un rictus de asco.
-Ahí pasó la puta peruana de Mark. Qué culito se come el muerto, puaj.
No se qué decir. Sigo caminando, subida a la vereda, cediéndole la calle. Uno de los mestizos que pasea en la parte de atrás de su grupo para en seco, haciendo fuerzas para cagar quieto. Es chiquito, se llama Lopez y tiene algo de coker.
Trata de apoyar el ojete en el asfalto mientras los demás empujan, arrastrándolo adelante. Estiro el dedo y lo señalo. Desde mi punto de vista, mi dedo queda pegado a su reguero de mierda.
-Lopez quiere cagar- le digo.
Mi-K gira la espalda sin dejar de caminar. Lo mira un segundo y hace un gesto de desinterés. El sol vuelve a quedar tapado, esta vez por una nube grande y espesa, parecida a un algodón manchado con grasa
-Que cague así.
El perro va dejando un sorete largo y finito en el cemento caliente. Arrastra las patas y frota el culo en el cemento hasta que termina de expulsar la mierda.
Arranca con la mirada felíz, oliéndole las pijas a los dos labradores de más adelante.
Mi-K se acomoda el cinturón puteando.
-Pará, pará un sec.- Rebusca en su mochila sin quitársela de la espalda, estirando los brazos. Chequeo la hora. Estoy atrasada alrededor de diez minutos. Un flash oscuro cae desde el algodón gigante de nubes negras. Podría ser un rayo lejano. Abro la boca para preguntarle a Mi-k si cree que va a llover.
Se está tirando agua de una botella chica de Glaciar. Primero encima de la nuca, después entre las piernas.
-¿Qué pasa, boluda?- Los perros me gritan, acompañándola.
Bajo un rato a la calle para ver si mis perros les ladran a los suyos y se los akilomban y ella deja de perseguirme pero los perros no se dan pelota.
Tyson huele unos soretes frescos cerca del cordón de la vereda. Prueba uno, lo mastica. Lo aparto del resto de la torta y dejo que se coma el que ya agarró.
Como no puedo estar sola y tranquila, empiezo a hablar.
-¿Esa mina, Tilsa, es la novia de Mark?
-¿Qué?
Mi-k vuelve a caminar.
Le grito:
-Tilsa, la mucama del fila. ¿Es la novia de Mark?
-No se si es la novia. Cojen. Ella se lo coje a él. El está enamorado.
Se queda mirando a un punto a lo lejos, pensando en lo que acaba de decir.
-Fiu, qué asquito.
Doblo con dificultad por la izquierda. Ulises es el único que me acompaña en la maniobra. Tyson viene por detrás de Cuba intentando montársela, mordiéndole el culo. Ella le tira tarascones de mentira y le salta a la cara, aplastándolo un poco. Me da la sensación de que quiere abrirle el pretal, para que se escape en medio de los autos y que lo atropellen y nos atropellen a todos además. Willow se queda parado, oliendo algo muerto, un pájaro. Ahora que no quiero que lo hagan, cada tanto giran los tres al mismo tiempo, ladrándole al grupo de Mi-k. Ellos no contestan.
-¿Adonde estás yendo, boluda?
Acelero.
-Tengo que agarrar un perro aca en Berutti.
Mi-K chequea su reloj. Silencio. Chispazos en las nubes. De repente, diez de sus once perros levantan la cabeza y me ladran. No a mis perros, a mi.
-Bueno, te banco. Total me falta como media hora para empezar entregar.
Como siempre, no se cómo decirle que se vaya.
Hago un esfuerzo.
-Mi-K…
-¿Qué?
-Dejame adelantarme.
Mi-K empieza a decir algo, muchas palabras en voz muy baja y a medida que más habla, más baja el tono.
-Es por el bicho que voy a sacar ahora. Es un macho dominante. Si lo saco y ve a otros perros cerca de su puerta se pone del gorro- le digo, también en voz baja.
La veo sonreirse. Tiene el mismo tipo de seguridad en las cosas que hace que el soldado.
-Dale, boluda, adelantate. Yo te dejo esta calle, a mi me da lo mismo ir por aca adentro que por cerca de la avenida . Yo voy re tranquila. Tus perros son los diabólicos.
-Bueno, entonces ¿te quedás acá?
-Si, boluda. Yo de onda te acompañaba.
-Es por este perro que lo saco menos que al resto y es medio violento.
-Ya se, boluda, tus perros son unos enfermos.
-Bueno, después te veo entonces.
-Dale, boluda. Te veo en la parada de la tarde.
-Dale. Chau.
-Chau, ahí te veo.
Hago un trecho sola, más de media cuadra hasta llegar a la casa de Dicaprio.
Engancho a Ulises y Tyson juntos en un mismo poste de basura. A Cuba la engancho del portón de rejas verdes. Toco timbre.
La enredadera es demasiado tupida para llegar a ver nada pero siento que algo se mueve adentro de la casa, entre las paredes. Un cuerpo pesado, caliente. Visualizándolo me doy cuenta de que me caen gotas de sudor por la nuca. Es suave y tibio. Lo relaciono con el alivio de ir sola. Toco las hojas de la enredadera y pienso con más fuerza en el cuerpo que se mueve adentro de la casa. Escucho lejos el ladrido agudo de Dicaprio, un llanto de tristeza y reproche.
La voz de Mi-k me hace sobresaltar.Me quedo mirándola fijo. Ella sigue sonriéndose.
-No es que sigan cogiendo. Cogian cuando Mark lo sacaba a Megatrón.
Mi-K está parada en la vereda, justo frente a mi. Sus perros me miran en silencio, esperando algo. Que me vuelva a quejar para ponerse a ladrar todos juntos. Le doy la espalda y me concentro en las hojas de la enredadera.
-A Mark siempre le gustaron las frikis y las negras. Es un come negra. Igual con esta se fue al re carajo.
Me quedo rígida, con la esperanza de que Mi-k se ofenda y se vaya. La casa está en silencio, Dicaprio no ladra más. Cuento hasta cinco y toco timbre de nuevo.
-¿ Y a vos cómo te trata?
No digo nada.
-Che.
Escucho el ruido de la llave metiéndose en la cerradura.
-Che ¿ cómo te trata a vos?
-¿Quién?-digo muy despacio, pensando que es imposible que Mi-K me escuche.
-Tilsa, boluda. ¿Cómo te trata? ¿Te mira mal, con cara de orto, se retrasa a propósito?
-No se. No la conozco.
-Pero tu primo lo sacó a Megatrón.
-Si. Él la conoce.
-¿Y no se la cojía también?
Estoy cada vez más agotada.
-No se, a lo mejor.
-¿Nunca la llevó a la casa?
-No se.
La puerta se abre. Primero sale Dicaprio, ladrando medio estrangulado. Estampa el hocico contra las rejas, destruyendo algunas hojas. Todavía no registra los perros de Mi-K y su cara es dulce, de boxer virgen, bueno con los bebés y los niños.
-No hace falta que toques más de una vez- me dice la dueña, el brazo de la dueña a través de la reja que se abre. Dicaprio se para en dos patas, desesperado por atención, libertad, odio de estar encerrado y de usar collar. Lo agarro sin conestar.
-Ya te lo dije muchas veces. A esta hora el bebé duerme. Yo tengo una criatura ¿entendés lo que te estoy diciendo?- La voz le tiembla. Tiene medio cuerpo afuera. Le veo un ojo negro, cubierto un poco por el pelo dorado. Respira entrecortado.-Tratá de tocar apenas, por favor. Es muy molesto el sonido y Dicaprio se pone histérico. Por favor.
El medio cuerpo y el brazo se reintroducen en la enredadera. Arrastro a Dicaprio hasta donde até a Cuba. En el camino ve a Mi-K y su grupo. Se para otra vez en dos ladrando con desesperación, mechando con aullidos. Los perros de Mi-K le contestan al unísono.
-Por favor, ¡callá esos animales!- me grita la dueña desde adentro de la casa.
Engancho a Dicaprio y a Cuba y voy estrangulándolos juntos mientras agarro a Ulises y a Tyson, colocándolos por detrás de mi, a la izquierda. Dejo a Willow adelante, solo, desconcertado por el kilombo como todas las mañanas. Los otros dos salen disparados hacia un costado, mordisqueándose entre ellos y ladrando a los perros de enfrente. Por fin bajo a la calle. Todavía escucho la voz de la mujer gritando algo del bebé.
Llegamos a una esquina sin semáforos. Pasan varios autos a baja velocidad y durante ese tiempo Mi-K y yo nos quedamos mirándonos en silencio. Yo bajo la vista primero.
-Que mogólica la gorda, eh?
-¿Qué gorda?
-La dueña de tu boxer.
-Ah, si.
-No te dejes forrear, boluda. Contestale. A vos que te chupa el bebé. El perro de ella es el histérico.
Mira con desprecio a Dicaprio.
-Encima ese nombre de mierda. Es un perro de mierda, los bóxers son todos una mierda.
Después de unos metros Dicaprio se tranquiliza. Camina oliendo el asfalto, alternando con la concha de Cuba y la pija medio salida de Willow.
-Es recontraobesa esa mujer. Se muere en cualquier momento.
En el cielo aparecen unas venitas plateadas. El algodón gigante se mueve rápido dejando al descubierto agujeros de luz que enseguida quedan tapados por nubes más chicas, igual de oscuras.
-¿Qué es Tilsa? ¿Boliviana, peruana, paraguaya, boliguaya?
-No se - respondo, esperando que siga ella para no tener que decir nada.
-A mi me parece que es peruana. No se diferenciar bien entre peruana y boliviana. Pero estoy casi segura de que es peruana.
Dicaprio tira desesperado apuntando a unos huesos de pollo en medio de la calle. Sin darse cuenta tropieza con Tyson, que le ladra y trata de morderlo. Dicaprio lo ignora y Tyson gruñe y después llora como una chica.
-No me caben las mucamas. Son todas unas peruanas hijas de puta. Todas son iguales. Y encima esta se lo garcha a Mark. O se lo garchaba, no se. Que hija de puta. Y el pelotudo, sabés, está reenamorado. Una vez habíamos ido a la casa, creo que era el cumpleaños y estaban estos dos mogólicos… ¿Cómo se llaman?… hace poco fue, creo que en noviembre. Se puso reenpedo y al rato se larga a llorar el mogólico. Y uno de los pibes dice, es por la muki boliguaya y los demás nos cagamos de risa. Jaja , le pegó mal al boludo.
Pasa una cuatro por cuatro y me quedo parada a un costado esperando. Mi-K sigue. Apenas arranco, siento una gota pesada y caliente en la mejilla.
-¿Y como anda tu primo?
-¿Qué?
-Lolo, tu primo. Cómo anda.
-No se. Bien.
-¿ Pero no estás viviendo ahí?
-Sí.
-¿Y sigue tocando?
-Sí.
-Pero no pasea más.
-No.
-¿Y qué hace?
-No se.
Mi-K va ganando distancia. De a poco se va achicando. Yo camino más despacio, la pierdo.
Se para y se da vuelta.
-Mandale saludos.
Nos miramos un segundo, después miramos el cielo.
-Hoy antes de salir de la casa me acusó de comerme todas las facturas. Unas facturas de mierda, de hace como diez días.
El cielo está blanco y brillante y me lastima. Bajo la vista, me quedo mirándome las zapatillas..
-Él se come cuatro o cinco por día, de las rellenas con dulce de leche, me las manda a comprar a mi. Esas se las come él y a mi me deja las medialunas de manteca que siempre van quedando porque son asquerosas y las pone en la mesa junto con otras más viejas. Las nueva las pone de su lado y se come esas y después sigue con las viejas.
Mi-K sigue mirando al cielo, no creo que me haya escuchado. Parece acordarse de algo y grita:
-¿Te enteraste de lo que le pasó ayer a Mark?
-No.
Me da la espalda sin bajar la vista del cielo y habla mientras se aleja.
Aprovecho para volver a doblar. Voy distraída, con imágenes y sensaciones mezcladas, de alegría por el calor y la transpiración; de miedo por que llueva y refresque; de tristeza por la dueña gorda de Dicaprio; de extrañeza por Tilsa; de agotamiento por la pelotuda de Mi-K; de angustia por lo que sea que le haya pasado a Marcos. El día está empezando apenas, todavía tengo que sacar perros. Árboles pintados de blanco, enredaderas, rejas, de nuevo el mastín napolitano con el perrito mestizo, parece que le come la cabeza, ahora ladran más fuerte. Ulises y Tyson les contestan, Dicaprio trata de zafarse del collar . Willow inclina el lomo como si fuera a echarse un garco, nervioso por el kilombo de los otros perros.
-Entonces ahora el chabón está recaliente y le dijo a mi hermano que los va a matar a todos. Yo no creo porque es un jetón asqueroso.
Mi-K habla tirándose agua de nuevo con otra botellita, detrás de la nuca y en la entrepierna. Corta de repente y veo que mira para arriba.
Hay un par de albañiles jóvenes en un balcón. Nos miran y hacen señas. El que tiene enfocada a Mi-K dibuja un culo con las manos, un cuerpo con una cabeza chica y un culo desproporcionado en relación. El otro me señala a mi y arruga la boca con asco. Hace como si se pegara en la pija. Los dos se ríen a carcajadas.
-¿De qué mierda se ríen?-les grita Mi-K.
Los tipos la miran, sorprendidos. No dicen nada.
-A ustedes les hablo, negros de mierda. ¿De qué se ríen?
Los tipos se ponen serios.
-¿Qué decís?- grita uno.
-¿Qué digo? Digo villeros, negros de mierda. A vos y a tu amigo. ¿Con qué animal cogió la puta de mierda de tu vieja para tenerte, negro sucio?
-Pendeja fiera, te voy a romper la boca.
-Vení. Vení, negro retrasado. Dale, bajá, vos y el puto come pija negra de tu novio.
Los perros de Mi-K se erizan y ladran todos juntos, acompañando los gritos de ella. Lopez es el que más tira para soltarse.
Mis perros se quedan quietos, esperando algo.
-¡Vengan, negros putos!¡Bajen a que se los cojan mis perros, villeros muertos!
Me voy alejando despacio, tironeando apenas a mi grupo.